Las Escaleras Son Para Subir

 

 

 

 

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Chapter 7

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La segunda carta de Pedro es dirigida a un grupo de gente
que, como él mismo, había obtenido “…fe igualmente
preciosa con nosotros en la justicia de nuestro Dios y Salvador
Jesucristo.” 2 Pedro 1:1.
Sería difícil expresar en un lenguaje más hermoso el
hecho de que esta gente era como Pedro, justificados—
liberados de sus pecados pasados—y caminaban en novedad
de vida. Entonces Pedro, bajo inspiración, claramente
presenta a éstos cristianos nacidos de nuevo el plan de Dios
para que su justicia sea impartida a ellos y a nosotros.
Pedro habla clara y autoritativamente sobre el tópico de
la santificación. Él hace la declaración sublime de que
“…todas las cosas que pertenecen a la vida y la santidad…”
se nos dan a nosotros. Él incluso indica claramente el
proceso por el cual estos dones vienen al creyente —
creyendo las grandes y preciosas promesas que nos señalan
al hecho de que el creyente nacido de nuevo puede participar
de la naturaleza divina.
Además, él indica que él escapa de la corrupción del
mundo con este mismo proceso. 2 Pedro 1:3,4. La corrupción
de la lujuria de la que se habla aquí es el egoísmo, que se
destruye inicialmente en la muerte de la vieja naturaleza,
por la fe. Esto da lugar a Jesús para que pueda justificar al
creyente cuando él se cuenta a sí mismo como muerto, de
hecho, al pecado. Romanos 6:12.
El creyente entonces, según Pablo, es justificado no sólo
por la sangre de Cristo (su muerte), sino que es salvo por la
Las Escaleras Son Para Subir / 65
vida de Jesús. Romanos 5:10. ¿Qué vida es ésa? ¡Alabe su
nombre santo! Es su vida perfecta (carácter) que él
desarrolló en la tierra por treinta y tres años y medio.
El carácter de Jesús es acreditado al creyente en el
momento de la justificación, y resulta en un expediente de
la vida pasada que lee, “como si nunca hubiese pecado.”
Este carácter entonces se hace real en la vida del creyente
cuando él aprende a caminar en esta novedad de vida,
confiando en su Señor para proveer “todas las cosas” que
pertenecen a esta nueva vida.
Por supuesto, el propósito de aprender a caminar en esta
nueva vida es confiar totalmente en la naturaleza divina
para destruir los hábitos de la vieja naturaleza, los cuales
son un bagaje de la naturaleza vieja, pero recientemente
crucificada.
“Cuando Dios actúa en el corazón y el hombre
entrega su voluntad a Dios y coopera con Dios,
efectúa en la vida lo que Dios realiza mediante el
Espíritu Santo y hay armonía entre el propósito del
corazón y la práctica de la vida. Debe renunciarse a
cada pecado como a lo aborrecible que crucificó al
Señor de la vida y de la gloria, y el creyente debe
tener una experiencia progresiva al hacer
continuamente las obras de Cristo. La bendición de
la justificación se retiene mediante la entrega continua
de la voluntad y la obediencia continua.” 1
Es absolutamente natural, en esta etapa, enfocarse en el
pensamiento de tener que ser obediente. Aquí es donde el
cristiano falla a menudo. Nuestro foco debe estar en la
entrega. Si somos constantes en nuestra entrega, entonces
Dios trabajará en nosotros “…el querer como el hacer, por
su buena voluntad.” Filipenses 2:13.
El carácter es lo que somos. La reputación es lo que la
gente piensa que somos. El primero es revelado por nuestros
66 / Su Manto O El Mío
patrones de hábitos, el segundo por el control cuidadoso.
“El carácter se da a conocer, no por las obras buenas o malas
que de vez en cuando se ejecutan, sino por la tendencia de
las palabras y de los actos en la vida diaria.” 2
La vida habitual es lo que hacemos antes de que pensemos
conscientemente qué hacer. Mucho de nuestra vida día por
día es motivado por la mente subconsciente. Nuestra entrega
a la conducción de Cristo en nuestras vidas debe llegar a
ser habitual. Es decir, debe convertirse en lo que se hace
naturalmente.
“Podemos mantenernos tan cerca de Dios que en
cualquier prueba inesperada nuestros pensamientos se
vuelvan a él tan naturalmente como la flor se vuelve al
sol.” 3
Pablo nos insta diciendo, “haya, pues, en vosotros este
sentir que hubo también en Cristo Jesús.” Filipenses 2:5.
Entonces siguió una entrega tan completa que fue “...hasta
la muerte, y muerte de cruz.” Verso 8.
Por la palabra “haya,” nosotros entendemos que el poder
controlador está en nuestras manos. “Cristo espera con un
deseo anhelante la manifestación de sí mismo en su iglesia.
Cuando el carácter de Cristo sea perfectamente reproducido
en su pueblo, entonces vendrá él para reclamarlos como
suyos.” 4
Este propósito se puede alcanzar solamente con la
experiencia del nuevo nacimiento en el contexto de la
justicia por la fe. La justicia acreditada de la justificación y
la justicia impartida de la santificación son “…todas las
cosas que pertenecen á la vida y á la piedad.” 2 Pedro 1:3.
Estos regalos maravillosos de Dios se hacen nuestros a
medida que lo dejamos hacer por nosotros lo que no poder
hacer por nosotros mismos.
La oración de Daniel debe ser la nuestra: “Tuya es, Señor,
la justicia, y nuestra la confusión de rostro…” Daniel 9:7.
Es difícil para el hombre hacer frente al hecho de que en él
no mora nada bueno. “Cuando los hombres ven su propia
Las Escaleras Son Para Subir / 67
insignificancia, están preparados para ser vestidos con la
justicia de Cristo.” 5 Cuando el término “dos-caras” se
utiliza, sabemos lo que el orador quiere decir. Creo que
Daniel decía simplemente, “Señor, no importa que cara
intente usar, al final será todo confusión porque no es real.”
Oh, que Dios fuese permitido hacerse real en nosotros
de modo que pudiéramos decir con Pablo, “Porque Dios,
que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el
que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación
del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo.
Tenemos empero este tesoro en vasos de barro, para que la
alteza del poder sea de Dios, y no de nosotros.” 2 Corintios
4:6,7. (itálica suplida.)
La escalera de la santificación de Pedro es presentada a
nosotros en 2 Pedro 1:5-7. “mostrad en vuestra fe virtud, y
en la virtud ciencia; Y en la ciencia templanza, y en la
templanza paciencia, y en la paciencia temor de Dios; Y en
el temor de Dios, amor fraternal, y en el amor fraternal
caridad [amor].” Aquí Pedro expone ante nosotros los
escalones por los cuales la santificación de la Biblia puede
ser lograda.
“Fe, virtud, ciencia, temperancia, paciencia,
piedad, fraternidad y amor representan los peldaños
de la escalera. Somos salvados subiendo escalón tras
escalón, ascendiendo paso tras paso hasta el más
alto ideal que Cristo tiene para nosotros. De esta
manera, él es hecho para nosotros sabiduría y
justificación, santificación y redención.” 6
Antes de que comencemos a ascender esta escalera
debemos aprender más de las características que abarcan
su estructura única. Cada escalón en esta escalera es un
paso en el desarrollo del carácter. Sin embargo, no
perfeccionamos cada etapa antes de ascender en la escalera.
Puede ser que digamos que esta escalera es como una
68 / Su Manto O El Mío
escalera de cuerda colgada de arriba. Esto es lo que la hace
una escalera de fe, su soporte está arriba. El trepador que
comienza por el peldaño de abajo toma los pasos uno a la
vez en forma progresiva, agregando a su carácter y
“...mientras el hombre trabaja según el plan de adición, Dios
obra para él según el plan de multiplicación.” 7
Cada escalón debe tomarse en orden porque están unidos
y son interdependientes. El segundo depende del primero
para su fundación sobre el cual construir. Cada escalón del
carácter continúa siendo multiplicado por el Señor mientras
continuamos creciendo espiritualmente.
Hay una cosa más que nosotros necesitamos saber sobre
esta escalera:
“Ante los creyentes se presenta la maravillosa
posibilidad de llegar a ser semejantes a Cristo,
obedientes a todos los principios de la ley de Dios.
Pero por sí mismo el hombre es absolutamente
incapaz de alcanzar esas condiciones. La santidad,
que según la Palabra de Dios debe poseer antes de
poder ser salvo, es el resultado del trabajo de la
gracia divina sobre el que se somete en obediencia
a la disciplina y a las influencias refrenadoras del
Espíritu de verdad. … La parte que le toca a cada
cristiano es perseverar en la lucha por vencer cada
falta. Constantemente debe orar al Salvador para
que sane las dolencias de su alma enferma por el
pecado. El hombre no tiene la sabiduría y la fuerza
para vencer; ellas vienen del Señor, y él las confiere
a los que en humillación y contrición buscan su
ayuda.” 8
¿Notó usted que nuestro trabajo es someternos a las
experiencias de la vida, sin quejarnos, aceptando todo como
viniendo de Cristo aunque pudo haberse originado con
Satanás? Porque el manto de la justicia de Cristo nos rodea,
Las Escaleras Son Para Subir / 69
debemos reconocer que nada puede tocarnos excepto por
su permiso. Romanos 8:28.
Cristo permite que nos toque solamente aquello que
ayude a nuestro carácter a convertirse como el suyo. (véase
El Discurso Maestro de Jesucristo p. 71). Aceptando esta
verdad aprendemos a confiar en Él en cada experiencia de
la vida. Así, vivimos por la fe y no por la vista. Fue así que
Jesús vivió aquí como nuestro ejemplo.
Aquí está otra escena: “La obra de transformación de la
impiedad a la santidad es continua. Día tras día Dios obra
la santificación del hombre, y éste debe cooperar con él,
haciendo esfuerzos perseverantes a fin de cultivar hábitos
correctos.” 9 De nuevo se define el trabajo de Dios y el
trabajo del hombre. El trabajo de Dios es el trabajo diario
de la santificación. Nuestro trabajo es cooperar “cultivando
hábitos correctos.”
Si debemos cultivar los hábitos correctos, la pregunta
natural es, ¿cómo? Puede ser que intentemos ejercitando la
voluntad, por el esfuerzo determinado, por la repetición del
hábito deseable, o puede ser que intentemos la oración.
Puedo sugerir que la palabra cultivar, sin ninguna duda,
fue elegida debido a la profundidad de su significado. Si
cambiáramos la fraseología de hábitos a zanahorias
tendríamos menos problemas para entender el cómo. Ahora
si estamos cultivando zanahorias todos nosotros sabemos
como hacer eso. Simplemente quitamos las malas hierbas
y rompemos el suelo duro para que las zanahorias puedan
crecer. ¿Pero qué hacemos con las zanahorias? Las dejamos
bajo el cuidado del Señor. Solamente Él puede hacerlas
crecer. Podemos solamente quitar los obstáculos a ese
crecimiento.
“Él anhela revelar su gracia. Con tal que los suyos
quieran quitar los obstáculos, él derramará las aguas de
salvación en raudales abundantes mediante los conductos
humanos.” 10
70 / Su Manto O El Mío
“No hay nada que Satanás tema tanto como que el pueblo
de Dios despeje el camino quitando todo impedimento, de
modo que el Señor pueda derramar su Espíritu sobre una
iglesia decaída y una congregación impenitente.” 11
Ya hemos aprendido que no podemos cambiarnos.
“¿Mudará el negro su pellejo, y el leopardo sus manchas?
Así también podréis vosotros hacer bien, estando habituados
a hacer mal.” Jeremías 13:23. Nuestro trabajo en remover
estorbos y obstáculos en la formación de nuestro carácter
es reconocerlos cuando los vemos. Entonces debemos
perseverar en nuestras oraciones a Dios para curar nuestras
almas enfermas por el pecado. Él quitará estos estorbos
cuando estemos listos parar dejar de protegerlos.
Necesitamos distinguir una mala hierba de la planta
verdadera.
Los frutos del Espíritu son las plantas tiernas que
necesitan cultivación cuidadosa hasta que estén bien
arraigadas. Entonces llegan a ser dominantes al punto donde
podemos decir con Pablo, “…mas de ninguna cosa hago
caso.” Hechos 20:24.
Todo este trabajo preparatorio, así como subir la escalera
de Pedro, es un trabajo de fe. “Hay quienes intentan ascender
la escalera del progreso cristiano, pero a medida
que avanzan, comienzan a poner su confianza en el poder
del hombre, y pronto pierden de vista a Jesús, el autor y
consumador de su fe. El resultado es el fracaso.” (véase
Hechos de los Apóstoles del p. 425.)
Entendamos claramente que la santificación, como la
justificación, es una obra de fe en cada escalón.
“Los discípulos de Cristo han de volverse
semejantes a él, es decir, adquirir por la gracia de
Dios un carácter conforme a los principios de su
santa ley. Esto es lo que la Biblia llama santificación.
Esta obra no se puede realizar sino por la fe en
Cristo, por el poder del Espíritu de Dios que habite
en el corazón.” 12
Las Escaleras Son Para Subir / 71
“Por nosotros mismos somos incapaces de hacer
bien; pero lo que nosotros no podemos hacer será
hecho por el poder de Dios en toda alma sumisa y
creyente.... Es por la fe como se engendra la vida
espiritual, y somos capacitados para hacer las obras
de justicia.” 13
“Nadie, excepto Cristo, puede amoldar de nuevo
el carácter que ha sido arruinado por el pecado. El
vino para expulsar a los demonios que habían
dominado la voluntad.” 14
“Mediante la comunicación de la gracia de
Cristo, el pecado es discernido en su aborrecible
naturaleza y finalmente expulsado del templo del
alma.” 15
Estas declaraciones hacen muy claro que solamente
cuando el carácter de Cristo se imparte a nosotros por la
santificación somos capaces de ver el pecado cuál realmente
es—una enfermedad maligna. Solo entonces podemos
aprender a odiarlo. Este hecho llegará a estar claro a medida
que comencemos a ascender la escalera.
Usted notará que el pecado está en el singular, que señala
a la enfermedad y no a los pecados, que son los síntomas
de la enfermedad. Podemos muy fácilmente producir un
sentimiento realmente fuerte de odio a los pecados que
revelan que hay una naturaleza pecaminosa de la cual se
producen. Con todo, nuestros esfuerzos se dirigen muy a
menudo hacia los síntomas y no a la enfermedad. Y esto es
lo que Satanás quiere que hagamos. Porque mientras la
enfermedad no esté bajo control, él sabe que los síntomas
estarán allí para mantenernos luchando y derrotados.
Es un hecho de que pasamos por alto la realidad que
cada ser humano en su naturaleza humana (carnal) está
infectado con la misma enfermedad mortal del pecado. Del
72 / Su Manto O El Mío
punto de vista de Dios la enfermedad en cualquier etapa
sigue siendo mortal. Algunos síntomas, sin embargo, son
absolutamente aceptables en lo mejor de la sociedad,
mientras que otros serían rechazados como haciendo a uno
incorregible.
Debemos permitir que Dios nos revele esta naturaleza
mortal y traernos al punto donde veamos el pecado como
Él lo ve. Entonces anhelaremos ser libres de sus tentáculos
viciosos. ¿Por qué es tan difícil para los seres humanos ver
esto? Porque estamos endurecidos por el pecado,
encallecidos al punto donde apenas reconocemos el pecado
cuando venimos en contacto con él. La tragedia de esto es
el hecho de que como vivimos en esta condición nos
olvidamos que “Él [Cristo] estaba libre de la corrupción
del pecado, las sensibilidades refinadas de Su naturaleza
santa rendían el contacto con el mal indescriptiblemente
doloroso para Él.” 16 ¡Qué trabajo se debe lograr en nosotros
para que podamos reflejar su imagen perfectamente!
Antes de que comencemos a subir esta escalera de la
santificación, veamos la descripción de la tabla (apéndice
C, página 154, 155). Aquí procuramos demostrar cómo
Satanás tiene un plan falsificado para la santificación como
él lo tiene para cada verdad de la Biblia. El plan de Dios
comienza con la fe y termina con el amor (amor divino). El
plan de Satanás comienza con el yo, muy vivo, y termina
con emocionalismo.
El plan de Satanás desarrolla estorbos y obstáculos que
impiden que el cristiano desarrolle el carácter de Cristo.
Estas características llegan a ser más y más fuertes, evitando
así que el resultado final del amor divino sea alcanzado. En
su lugar está el muy encantador, embrujador, y engañoso
substituto que llamamos emocionalismo. Es en esta área
de la vida emocional donde Satanás mantiene hechizados a
millones de cristianos engañados.
No intento implicar el pensamiento de que no hay
emoción en el camino del Señor. De verdad que la hay.
Las Escaleras Son Para Subir / 73
Pero es el amor de Cristo que nos constriñe. 2 Corintios
5:14. Es decir, el amor de Cristo nos mantiene juntos. Éste
es el efecto del amor divino.
El emocionalismo tiende hacia las emociones fuertes,
especialmente hacia los que se entienden uno al otro. El
amor de Cristo, por otra parte, alcanza y envuelve incluso a
los que se oponen y aun luchan contra nosotros. Acepta
cualquier clase de tratamiento y todavía reacciona
solamente con amor. Obviamente, esto no es natural para
el ser humano. Debe ser un regalo de Dios. Eso es lo que la
santificación logra.
Debemos recordar también que el cristiano, mientras que
permite que Dios desarrolle su carácter en el hombre, crece
en gracia (el carácter de Dios), no hacia la gracia.17 El
proceso de crecimiento es difícil de reconocer cuando
trabaja, pero el resultado es evidente para ambos el creyente
y para aquellos con quien él llega a tener contacto.
Tenga presente que a medida que ascendemos la escalera
que cada escalón es uno de fe como se demuestra en las
declaraciones entre las dos escaleras en nuestra tabla.
Sí, las escaleras son para subir, y estamos casi listos para
comenzar. Oremos que Dios revele cualesquiera estorbos u
obstáculos que puedan prevenir que Él trabaje en nosotros
para producir el fruto de la justicia. Puede ser que sea una
buena idea echar una ojeada rápida al fruto del carácter
que podemos esperar que sea revelado a medida que él hace
este trabajo maravilloso en nosotros. “…el fruto del Espíritu
es: caridad, gozo, paz, tolerancia, benignidad, bondad, fe,
mansedumbre, templanza.” Gálatas 5:22,23.
74 / Su Manto O El Mío
Notas:
1 Mensajes Selectos 1 libro 1, p.464, 465.
2 El Camino a Cristo pp. 57.
3 El Camino a Cristo pp. 100. (itálica provista).
4 Palabras de Vida del Gran Maestro p. 47.
5 Cristo Nuestra Justicia p. 104, Review & Herald de
septiembre 16 de 1902.
6 Hechos de los Apóstoles p. 422, 423.
7 Hechos de los Apóstoles p. 424.
8 Hechos de los Apóstoles p. 424. (itálica provista).
9 Hechos de los Apóstoles p. 424.
10 El Deseado de Todas las Gentes p. 216. (itálica
provista).
11 Mensajes Selectos libro 1, p. 144.
12 El Conflicto de los Siglos p. 523.
13 El Deseado de Todas las Gentes p. 73.
14 El Deseado de Todas las Gentes p. 28.
15 Mensajes Selectos libro 1, p. 429, 430.
16 Comentario Bíblico Adventista vol. 7A (inglés), p.
451, Review & Herald de noviembre 8 de 1887.
17 Palabras de Vida del Gran Maestro p. 215.

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